sábado

"Antes, antes, siempre hay un antes..."

Hace seis años, en ésa misma cama (que no es la mía) donde se hicieron presentes las tres marcas en el pecho, en ésa misma casa (que no es la mía) y en la misma ciudad (que me vió nacer pero en la cuál no radico de fijo) estando también sólo ocurrió algo peculiar.
Me encontraba recostado boca arriba con las manos en la nuca, esperando traspasar en breve los portales del mundo de Morfeo cuando algo o alguien me sujetó fuertemente de los brazos, me levantó y me jaló hacia atrás. Cuando pude reaccionar y zafarme, mis cabeza se encontraba a unos escasos dos centímetros de la pared.
A diferencia de las marcas en el pecho, en aquella ocasión sí me asusté.
Pero venga, que me estoy adelantando a los hechos, cómo bien le diría el Capitán a Rómulo en la obra de Benedetti "Pedro y el Capitán": "Antes, antes, siempre hay un antes". Nada es casualidad y todo (y todos) tiene una historia. Ésta es mi historia y he decidido recorrer todos sus caminos... en presente, en futuro... y también sus "antes" en este mismo tiempo y lugar.

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