domingo

Puentes

Hace mucho tiempo, el mundo invisible y el visible no se encontraban separados por la línea de la razón en la que nos vemos insertados desde antes de nuestro nacimiento. Vivir en ambos mundos era natural porque todas las puertas y ventanas entre ellos se encontraban abiertas.

Aún lo están. Pero desde niños, y a medida que crecemos, aprendemos a cerrar nuestros accesos.

Pero existen puentes. Puentes que hacen que nuestro subconsciente entre en una especie de trance hipnótico que nos hace soltarnos de las puertas y lazos que ponemos a nuestra intuición y que nos abren las ventanas a ese otro mundo, paralelo que también se encuentra en el universo.

Y son muchos y muy variados, y cada quién, consciente o inconscientemente, tiene sus puentes muy particulares.

Tengo identificados varios propios, algunos controlables (y éstos son los que evito cuando me niego a seguir al espíritu, cuando me acobardo) y otros que de pronto, así sin más, aparecen. Los puentes abundan en el mundo, en el universo. El deseo de cruzarlos pero sobre todo la decisión de hacerlo, está en el interior de cada ser. De luz o de oscuridad. Con la responsabilidad que abrirlos y cruzarlos conlleva. Abrir un puente... abre un mundo de visiones, revelaciones y sucesos.

...

Que el espíritu entiende.


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