domingo

Botellas en el mar.


Cuando abrí esta página... incluso antes... cuando comencé a escribir lo que he publicado aquí... no sabía bien qué tipo de página sería... qué escribiría, ni de qué manera... para quienes han seguido mis laberínticos recorridos en la blogsfera sabrán que en algunas páginas he tenido un estilo específico y en otras... no.


Sin embargo, era necesario abrir la página. Sin saber qué escribir en ella... sin saber si convertirla en un diario personal de lo que me ocurre en el día a día... o testimonio de lo que alguna vez me pasó... o sueños y proyectos o aprendizajes... no lo sé... aún no lo sé... y no me importa. Mi interior me decía y yo sabía que tenía que hacerlo... y así lo hice.


En cierta ocasión una conocida escribió que abrir una página en la red era como arrojar botellas al mar... quizás sea cierto... éstos son mis mensajes, todo mundo tiene al menos una historia que contar y ésta es la mía... las mías... y aquí van... sin un estilo específico pero con algo muy claro: No soy lo que era... pero sigo siendo yo... quien he sido y quien soy; y mis pasos van firmes hacia adelante; y sé hacia dónde voy; voy si quiero... y si no... no voy. Soy un mago que no desaparece... que vuela y camina... que va. Caminando paralelamente en los dos mundos y en el que se encuentra entre ellos. Como los celtas... cuyo universo se componía del mundo visible y del invisible por igual. Como los japoneses que aprendían de las voces de la naturaleza y del viento... Como el agua que fluye sin saber exactamente a dónde o cómo es que va... pero no duda... y va.
Y llega.


El secreto de caminar es ése... hacerlo... dar los pasos... los vuelos... respirar profundamente... y confiar.


Los unicornios no necesitan que uno crea en ellos para existir; ellos viven... eternamente.

Aunque no se vea...se respira y se siente el viento.


Ésta es mi primer botella lanzada al mar...


...y aquí también, mis aprendizajes, enseñanzas, historias y leyendas.

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