"Cierto día en un monasterio budista tibetano, encontraron muerto a uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un sustituto.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un jarrón de porcelana muy raro y, en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza, y dijo:
"Aquí está el problema. Asumirá el puesto el primer monje que lo resuelva".
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro.
¿Qué representaría?. ¿Qué hacer?, ¿Cuál es el enigma?
En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... ¡¡ZAZ!! Destruyó todo de un sólo golpe.
Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo: "Usted será el nuevo Guardían del Monasterio"
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"...No importa cuál sea el problema, ni que tan bello sea; si es un problema, precisa ser eliminado..."
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Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino.
(Proverbio chino)